Selección de «Prosario para leer desde el exilio», de Gabriel García Urrutia

(Tatiana Iliina)


Qué largo es el pasillo del trasbordo
Blanco frío abismal
El gusano que pisoteo
Queda impregnado de lágrima
Somos una masa heterogenia de adioses.

Pasaporte

La nostalgia es barata si se compra en el exterior. Cuando en la maleta no te cupo la vida, la nostalgia te cuesta unos centavos de días. ¿Y a donde se va el recuerdo? Para ellos, los inmigrantes, los recuerdos se van borrando por cada noche nueva, de repente ya no saben qué recuerdan. Añoran el café, pero no recuerdan que añoran el café por quién lo servía. Añoran la comida, pero no por el simple hecho de ser comida, no, añoran sí las manos que la preparaban. Todos tenemos pasaportes llorones que destilan tinta y próceres. Todos alguna vez dormimos con el pájaro nacional picoteándote los ojos y las pestañas.

*


A la distancia de una llamada existes
El adiós se nos quedó en el puerto
Lleno de pañuelos blancos y promesas
A la distancia quedaste mirando(me)
Llena de agujeros
En el alma

Arrugas

Tú que me miras de noche frente a tu espejo, que me detallas con los ojos achinados, medio llorosos, nostálgicos, que no me encuentras en el reflejo de tu cuerpo. Te despiertas a media noche y miras a los lados, la vela está prendida, las luces apagadas, pero el reflejo aún no cambia, aún no aparezco no me presento. ¿A quién esperas sobre tu cama? Te sudan las manos de agitar las persianas y mandar señales a la deriva. La biblia que no lees y sigue abierta, la botella que sigue abierta, el cigarro que se apagó.


*


¿Cuánto asfalto quedó en mi suela?
El caucho caliente y el humo no lavaron mi cara
Yo me fui y ellos se quedaron
Los de más de 10 años
Los de las bombas y los augurios. 

Esta ciudad que es de nosotros

Esta ciudad que es asfalto y gente. Esta ciudad es todas las ciudades que nos aguardan, que nos pertenecen. Esta ciudad que es capital de un país al que no pertenezco, pero todas las mañanas nos pertenecemos ínfimos, íntimos, condenados. Tengo mis manos sobre el suelo o sobre el techo de mi cuarto porque giro en la cama mientras despido la lucidez y allá afuera sigue sonando la ciudad, con sus sirenas y sus borrachos, con su perro que no ladra y el cartonero carreteando. Vivo aquí en la ciudad de ellos, porque en la mía me hicieron extranjero.


Gabriel García Urrutia. (Maracaibo, 1991). Poeta, periodista. Ha sido director de portal web cultural “Zoom: Arte y Cultura”, administrador del portal literario tedeletras.blogspot.com. Resultó ganador del Primer Lugar de poesía Interuniversitario de la Universidad Católica Cecilio Acosta con el poema El Problema; ganador del Tercer Lugar del Premio Digital de Narrativa Breve “La Torre”; ganador de una Mención honorifica por el ensayo “La Venezuela Soñada” en el Concurso Nacional “Pensando en Venezuela”, Finalista del Concurso Nacional De Poesía Juan L. Ortiz (Mendoza, Argentina) Fue participante del Taller permanente de Creación Literaria de la Universidad Católica Cecilio Acosta dirigido por la poeta Ana María Barrios y del Taller de Poesía Documental dictado por la poeta Jacqueline Goldberg.

Diez poemas de Carlos Osorio Granado

(Alexander López)
ALERTA

Todo queda oscuro cuando llegan las sombras
de la otra cara del cielo y nos dan ganas
de salir de nuestras vestimentas.

Por debajo, por arriba
nos estamos buscando y no nos vemos.


Ni vemos que los recuerdos están para distraer.



*


TRAMPA

Dice que se queda y se va. Dice
que se va y se queda.

La mujer araña
espera en su tela

al hombre mosca.


*


OPORTUNIDAD

El eucalipto bailó esta tarde con la lluvia.
Se me dio el chance de sentirlo.

No existía más nada.

Al escampar, todas las cosas
de siempre me inundaron.

Dejé de ver la calle,
la vida de los árboles y la mía.


De Amatoria (Separata, 2004)


*

Al momento
que el árbol se abre
aparece la vida.

Arriba
la luz
entre sus ramas
el viento.

Todo suena
desde la más pequeña garganta
y nada desafina.


*


Entregar
mi vida a la vida,

montarme en el caballo
del tiempo.

No perderme entre perfumes,
hedores, golpes y
caricias.

Continuar sentado en el avance.

Hacerme uno
con el cuerpo.


*


Es mi día,
una línea hecha
de pasos que bailan
adelante

y regresan
dando vueltas
y tumbos

con momentos de vértigo
y relámpagos sin lluvia.

Que sólo la mañana tiene
por amiga
una luz transparente.

Ya noche,
se descuartiza el alma.

A veces sin dolor,
a veces duele.


*


Un nido en la ventana
sin madre ni cría.

Es junio.
Todavía llueve.

Hay hongos y frutas
nutriéndolo
todo.

Sin embargo
se siente la ausencia.


*


Me dispuse a buscar
una pregunta
entre los pliegues
que el dolor fruncía.

Entretanto
encontré flores
y no he sabido
qué hacer.

Me dieron flores
y ya.

Están muertas. 


*


Entre la luna y el sol va la tierra,
el hombre la pulula sin saber
a dónde deberá conducirse.

La tempestad de ruidos
lo contiene anidando tesoros,
que apenas poseídos se hacen nada.

O él mismo será nada,
a no ser que este hombre
se resguarde en el acto
de buscar convertir sus palabras
en silencio que toque
la luz del camino.


*


Tu nombre es la distancia
que de ti me separa
y de mí me aleja.

Será esto lo que tengamos
en común cuando me acerco
al silencio de no saberme,
de estar buscando quién sabe qué.

Tu carga es el peso
de aquello que soportas

Y no te importa
lo que tu cuerpo sabe.


De Azimut y el camino (Signos Ediciones, 2013)


Carlos Osorio Granado (Caracas, 1955). Poeta, traductor y artista plástico. Trabaja en el Departamento de Literatura de la Dirección de Cultura de la Universidad de Carabobo. Es subdirector de la revista Poesía. Ha publicado los poemarios Saravá (Amazonia, 1988), Albricias (ULA, 1992), Caminería (Ediciones Poesía, 1998), Vaivén (1999), Amatoria (2004) y Azimut y el camino (2013). Ha recibido varios premios y distinciones en certámenes tanto por su poesía como por su obra pictórica.

Cuatro poemas de Andrea Paola Hernández

(Marcel Mariën)


SE HIZO LA LUZ

ser mujer es ser máquina
escáner y fotocopiadora
dar a luz es necesario
bendición y sacrificio

sabrás que está embarazada
cuando tenga una panza cuadrada
de su vagina emane tinta
su vientre se parta en dos y saque palabras
su hijo está hecho de células / un retrato de vidas pasadas
la pelvis se
a
    b
  r
     e
tiene forma de corazón que se abre
emana ríos / lagos / mareas
lágrimas hechas de agua de vida
por las piernas le corre el alma
fragmento suyo que regala al mundo
que se nutre de otros espíritus
tan humano
natural
animal
el mundo agradece

la gente corre quiere ver al niño
es un cuerpo por eso lo leen
inhalando encima ni ella lo entiende
la condición de madre no trae diccionario


*


SUSPENSIÓN


*


CÍRCULOS

el consuelo está en la exploración de tus cavidades
me vuelvo arqueóloga / minera / exploradora
excavo / recojo / reconstruyo
trato de detener maremotos con mis muñecas
celebro el constante descubrimiento de especies
de aire y fuego cosas que suben
pudo haber caído Troya en nombre de tus cuevas
ni siquiera Verne se inventaría esta flora
que se extiende orgullosa entre tonos magenta
hecha sólo de sal y desmesura
“no pares”, dices
“no dejes
de explorar”.


*


RAÍCES

madre, ¿por qué nunca me encerraste?
madre, ¿a dónde te fuiste sin cautela?
madre, ¿seré esta yo?
¿seré esta la que contuviste durante 192 lunas?
soy rama soy raíz soy manglar
                ¿soy?
                soy rizos que descienden hasta mis tobillos / soy pestañas pegadas por el salitre
y si de raíces se trata las mías son de mangle
            los brazos de yemayá besan mi dorado palaa


                         ahogada por el relámpago del catatumbo sobre el río oggún 
                         alcanzo a maléiwa en sus brazos misericordiosos
                                                me siento sobre sirumas y me rio con la brisa
madre estas raíces no se pegan a nada
madre tu angustia no se quita con nada
                                               quedamos la orisha y yo 
                                                somos yemayá y yo
                                                somos caracoles de lustre y jimés del cuello


madre, cuando yo me muera
madre, que me hagan de agua
madre, que me hagan de alga
madre, que me hagan lago
madre, que me hagan espuma
madre, que me hagan azul
madre, que ya soy un verbo
y vine inundada de bruma.


Andrea Paola Hernández (Maracaibo, 1995). Actriz y cineasta. Estudia Teatro en la Universidad Nacional Experimental de las Artes. Coordinadora Editorial en la sección de narrativa de la revista digital Digo.Palabra.Txt. Fundadora del Centro de Estudios de Género en la Universidad Simón Bolívar. Obtuvo el primer lugar en el Concurso de Cuentos «José Santos Urriola» en 2014 y el segundo lugar en el 1er Concurso Physis para Jóvenes Poetas en 2017. Forma parte de la antología poética «Amanecimos sobre la palabra»(2017) publicada por Team Poetero. Administra un blog titulado Insapiencias en andreapaolahernandez.wordpress.com y ha colaborado con diversas revistas digitales como Digo.Palabra.Txt, ERRR-Magazine y Canibalismos, así como los fanzine “Bipolar” (Caracas) y “El Higo” (Madrid). Forma parte de la antología audiovisual “Página = Pantalla” reunida por Francisco Catalano. Textos suyos también han aparecido en Verbigracia (El Universal) y Papel Literario (El Nacional).

Las aguas están al Este, un poema de Flora Francola

Flora Francola



Se exilian de todas las ciudades
de todos los países
y aman las imágenes de los barcos.
Cristina Peri Rossi


Uno sabe lo que es cambiar de casa,
hacer maletas, embalar cajas
uno aprende la nueva dirección,
numeración y calles.
Se recuerda cada noche en el terminal
manchas de aceite, motores diesel
esperando el bus de regreso.
El color del piso de cada habitación, como olía cada cocina
café con leche, café cerrero
uno recuerda el escalón de la puerta trasera
que marcó esa herida común:
los cuatro puntos en la barbilla
a los 4 años
el cuarto escalón.
Uno sabe desde chico los puntos cardinales
por el Este sale el sol, por el Oeste se esconde
el lago esta a la derecha
al norte el Mar Caribe.
Cuando digo de estos años, las estaciones
me desorientan, es casi decir
perdí el mapa, el oriente
el Rio está aquí, al mismo punto cardinal
las aguas están al Este.
Que cuando comenzó el otoño
estuve desorientada
desbalanceada.
Y no se si recuerdo tanto
olvido poco
o extravié el dibujo de un papelito
de una dirección que quizá no exista.


Flora Francola (Maracaibo, 1988). Artista visual, migrante, semionauta. Ha vivido en Maracaibo, Maracay, Valencia y Buenos Aires (hasta ahora). Fabrica barcazas destinadas al naufragio, ilustra poemas propios y prestados en flora-francola.tumblr.com

Cuatro poemas de Diana Moncada

(Johan Barrios)

Sueño #13

Embarqué sobre mi barco acribillado
entre la viscosidad de una marea extraña
hubo semen en el lugar contrario
su caudal rasgando mi entrepierna
Fue mi trofeo o mi despojo
mi cuerpo copulando como una serpiente besando su cola
la ambigüedad de un sexo eyaculando las entrañas del mundo
la paradoja de ser una en lo otro,
el cielo jugando a ser el mar.


*


Memorias

Me gusta sentir mi cabeza colgar durante el sexo
Respirar entre cruces
Sentir el final arrastrarse hasta mi lengua
Saberme al borde,
casi muerta, casi rota, casi diosa
lamer el vértigo de perderse
olvidarme
hurgar en la memoria del otro lo que no encuentro en la mía


*


La negritud de un lejano caballo ha traspasado mi temblor nocturno
he sostenido mi espinazo apenas con la soga de un corroído recuerdo
el sueño se erige sobre mis ojos como un oráculo de muerte
mi rostro huye
le he tramado una terrible artimaña
he tocado el hueso del grito
y heme aquí lavando mis senos con el agua turbia de la boca de los lobos
Arrastro mi desespero mi desconocimiento
estoy en el umbral de una tentadora puerta
me hallo ante el túmulo de luz salvaje
me prometo habitar las carnes rotas
me prometo el cuerpo
me prometo abrir la cáscara andrógina
            ser mujer-hombre
            lamer y lacerar un solo vientre. Ser mi hija y mi madre
            parir entre el moho relucientes cabezas y olvidarlas.
           Olvidarme
           Habitarme de forma absoluta y luego arrojarme de mi misma.

Me espanta esta hambre y esta carencia
y me espanta no sentirla cada día
El tiempo fue tiempo hasta que se detuvo ante mi sexo
La soga está frágil
hay dientes, cuchillos y garras devorando parajes y cielos
la soga está frágil y ya no quiero sostenerla
duele, duele el retorno
mi cuerpo se inmola se desgaja se lacera
la soga está rota
las ruinas laten sobre el sol


*


Soy yo que canto. Olvida que soy tu presa
                                                              Floriano Martins

Habito en el delirio borroso del que me sigue soñando.
Sigo siendo la demencia alojada en esos ojos dormidos
la presa del ave perdida
que me busca en el dolor de su ceguera
susurrándome oraciones inútiles
que intento atajar en esta fiebre de creer
de sabernos.
Yo le busco también
le busco
pero no puedo soñar
he despertado para siempre
y la muerte comienza
cuando los ojos se abren.


Diana Moncada (Caracas, 1989) Poeta y periodista cultural. Autora del poemario Cuerpo crepuscular (2015) que resultó ganador en el Concurso de Autores Inéditos de Monte Ávila en el año 2013 y del poemario inédito Los derrumbes (2017). Prologuista del libro Al filo de Miyó Vestrini del sello editorial independiente Letra Muerta. Ganadora de una mención en el I Concurso Nacional Rafael Cadenas de poesía joven (2016). Columnista de la revista brasileña Philos. Su trabajo periodístico ha sido publicado en diferentes medios de comunicación venezolanos. Administra el blog Pasajera en trance en la web colaborativa peruana La Mula. Actualmente reside en la ciudad de Lima.

"Ground Floor of the Brain", selección bilingüe de Rowena Hill

Lorien Sequera

Chaos theory

Is there somewhere a butterfly
with two different wings
a variant in markings
bar across one owl eye
chaos cutting through
the mirror symmetry
of the body's sides

like veins in my hands and forearms
two distinct landscapes
purple swollen cordilleras
knots spurs forking
singular and unrepeatable
islands in arid skin
announce their crumbling


Teoría del caos

¿Existirá una mariposa
con dos alas diferentes?
una variante en las marcas
barra en un ojo de búho
lo caótico que atraviesa
la simetría especular
de los dos lados del cuerpo

como las venas de mis manos y antebrazos
dos paisajes distintos
cordilleras moradas henchidas
nudos espolones que se bifurcan
singulares e irrepetibles
islas en la piel desértica
anuncian su desmoronamiento


*


I cut my finger

blood wells drips on the floor
my blood is a beautiful color
blood color
and it has not got old


Me corto el dedo

la sangra aflora gotea en el piso
mi sangre tiene un color bello
color de sangre
y no ha envejecido


*


The end of love

How close to death must I be
before the aching fissure can close
the first split in the all

heart wrinkled and whitered
from crossing the long salt desert
alone

Even the empty silhouette
absence that detained a him
is fading

No words of love left

from the void a rain of gods
surrounds me

splendid with wings or horns
serene and indifferent
beautiful and male


El fin del amor

Qué tan cerca de la muerte debo estar
para que la fisura dolorosa pueda cerrarse
la primera escisión en el todo

el corazón marchito arrugado
en la travesía por el largo desierto salado
sola

Hasta la silueta hueca
ausencia que detenía a un él
se desvanece

No quedan palabras de amor

desde la nada una lluvia de dioses
me rodea

espléndidos con alas o cuernos
serenos e indiferentes
hermosos y masculinos


*


An idea for a poem

It came to me days ago
I welcomed it told it to wait
till I'm not so busy
and now it's sealed

I knead it to make it rise
secrete words in its pores

it's matted and won't unravel

it says keep on pummeling and pulling

it stays a stone


Una idea para un poema

Me llegó hace días
le di la bienvenida y le dije de esperar
hasta que yo tuviera más tiempo
y ahora está sellada

La amaso para que levante
segregue palabras en los poros

está apelmazado y no se desenreda

dice: sigue aporreando y jalando

permanece piedra


Rowena Hill (Cardiff, Reino Unido, 1938). Poeta, articulista y traductora, radicada en Venezuela,  es Profesora de Literatura Inglesa en la Universidad de los Andes, Mérida. Ha publicado los poemarios Celebraciones (ULA, 1981), Ida y Vuelta (ULA, 1987), Legado de Sombras (Monte Ávila, 1997) y Desmembramiento (Taller TAGA, Caracas, 2002). Entre sus traducciones al español se encuentra una antología de poesía metafísica india en lengua kannada, Nombres de lo Innombrable (Monte Ávila, 1991), Poemas de Fleur Adcock (Pequeña Venecia, 1999), una selección del poeta de los marginados de la India, Mudnakudu Chinnaswamy (CONAC, 2005) y una muestra de Poesía kannada (CONAC, 2005). En 2006 bid&co publicó Perfiles de la Noche/Profiles of the Night una muestra bilingüe de la poesía de mujeres en Venezuela, seleccionada y traducida por ella. Son suyas las versiones en inglés de Lover/Amante, (bid&co 2004) y Poemas Selectos/Selected Poems (bid&co, 2009), ambos de Rafael Cadenas. 

Siete poemas de Dira Martínez Mendoza

(Theloopfactory)

El origen de convertirse en sol


La noche es larga/ sacas a pasear a todas tus niñas que viven en tu vientre madre/ leche de aurora se derrama y amamanta / las noches son largas/ esta noche ha sido larga/ que sí es posible estallar como un reflejo en los árboles/en la llama que arde silenciosa en el corazón/ que si/ adentrarse en lo más profundo de un mar que desconoces/ has descubierto la marea en todas sus formas/la penumbra de caminar entre la red matriz / lianas azules y visiones sudorosas/atravesar el miedo como quien atraviesa una pared y la rompe con las manos/ has descubierto que todo absurdo es un color / es geometría/ y resplandece / todo es el temblor y desmembrarse/ todo es el temblor y recomponer/ todo es el temblor tejiendo desde la boca/ desde la garganta y el borde de los dedos los hilos que te unen a la tierra y a todos en la tierra/ todo es el temblor y unir cielo y tierra/ descubrir la honda noche / tu rostro cadavérico frente a otro rostro cadavérico besándose / y volverse día con la fuerza del sol.


*


La noche

La noche es un diluvio en las entrañas
columpiándose.
La noche es en el soñante
una esfera deshaciéndose
vociferando en el silencio
su canto.

Fallecimos como astros
violentísima radiación sideral.


*


El bosque

El primer llamado
es el del bosque

nadie sale ileso
de la voz del fuego,

es el bosque un primer impronunciable asombro niño,

a Dios lo encuentras
en las mínimas hojas
que trasladan las hormigas.


*


Nosotros nos miramos lejos antes de vernos a los ojos/ nos tocamos lejos antes de incendiarnos los ojos/ antes de atravesarnos los ojos/ incendiarnos los oídos / descalabrar los huesos, arañarnos hasta quedar sangrantes/ hasta quedar neón y sangrantes, traslúcidos y sangrantes.

Tus huesos/ tus pequeños huesos ya venían rotos de tu niñez rota/ quise hacerte un canto des-memoriado/ la noche nos abrazaba para convertirnos en pájaros que vuelan en una ciudad que lleva siglos muerta.


*


Destellante

Dicen que las flores comparten sus secretos con quien les ama.

Una mujer tenía una casa. Una mujer abre los ojos y el mundo se vuelve otro. Las flores de van Gogh han empezado a girar tiñendo todo. La noche estrellada gira en su boca, gira en su pecho azul nocturno. Vuelan los zapatos en el aire.  Ha caminado descalza: si, que si es posible sentir dulces enredaderas florecidas en los pies. Si, que si es posible escaparnos por la ventana, romper todos los vidrios, cerrar los ojos y abrir la boca: incendiarlo todo con besos luz.

Si, que si es posible decirnos la verdad sin pulverizarnos los huesos.

Si, que si es posible convertirnos en cuerpos que se reconocen piel brillante en el mar.

Mar, azul verdad profundo.

Mar, decimos mar y se deshacen todos los nudos, tejiendo de nuevo las cuerdas rotas.

Mar, tú que tanto nos conoces.

Mar ¿cuántas veces al día un sollozo te invoca?

La mujer abre la boca y suelta un rayo,  la mujer sopla un sueño en  la ventana y se abre una puerta, la mujer deja un beso en el aire y la tierra se abre en dos. Explotan las noches estrelladas en la cabeza de  una mujer y un hombre al otro lado del mundo: como un destellante acelerador del tiempo.


*


Abismo


Que si y no / y vas levitando a la inversa de cualquier cielo/ esto,  nos decían / es el abismo/ el desvanecimiento / lanzarse en picada desde lo más alto / un sueño se apaga violento y furioso/ un sueño ya sin sed / enumerar  mil vidas como quien va contando con los dedos las noches parturientas / como quien le coloca un número al frío y temblor/  enumerar el día y lo que acompaña el día/  como quien dice: en ese uno que es el sol , todo existe.


 Nombrar con vehemencia es asesinar lo sagrado.  Irse como Orfeo y no pensar si Eurídice ha sido ya bañada con el sol. La duda / la duda, es el amargo veneno.


Atravesar el desierto / salvaje e insensata / desatada. Sí, me digo / por qué no?

Llegar al punto muerto del espejo / la calle ciega /  regresas a ti / tu cuerpo vuelve a ser de sí mismo, en un nuevo nacimiento / balbucear mar, río, árbol / luna / cielo /sol / infinita rosa de los vientos/ agua / agua que corre limpia y libre / y el agua que duele envenenada.


: tirar una piedra en el río / ondas expansivas /hasta romper en mí, la noche.

Llega la mañana y certeza:


Todo lo alado habita en la tierra.


*


Grietas

De todas las grietas
de todas las cicatrices
la tuya,
tan amplias las hendiduras
que entraba todo el aire
y frío.


Dira Martinez Mendoza (Cumaná, 1988) Lic. Estudios Internacionales, especialista en Estudios Avanzados en América Latina.  Ha participado en diversos encuentros nacionales e internacionales de poesía. Colaboradora en revistas culturales y fanzines. Poema suyos aparecen en la Revista Poesía UC (número 160). Cuenta con un libro publicado (N) aves por la Editorial Pirata Cartonera. Forma parte de las antologías Mi país es un Zombie,  Prometeo 97, La paz se escribe sobre lava, Poesía Hembra, 102 poetas Jamming, y A voz limpia. Desde el año 2009 incorporó, en su propuesta poética, intervenciones de cuerpos con poemas. La propuesta de poesía en el cuerpo estuvo participando en White Street Project en Melbourne- Australia en el año 2014 formato light boxes.