Siete poemas de Pamela Rahn Sánchez

@Deerandbeard

El Acantilado

Dejarlo así
quieto sin alboroto

Entretenido
para que
podamos caminar tranquilos
en la noche

Yo por tú lado
Tú por el mío

Entretejiendo esta soledad con un hilo rojo

Aflojar la cuerda
que los acordes no sean mas que chillidos

Prender la vela
con la luz apagada
apretar fuerte los dedos contra los ojos

Asumir la intermitencia del espacio

Cerrarte la boca con ternura
para dejar de oír tu ronquido profundo

Guardar a la bestia en el cajón

Reencontrarla
luego en otra vida
sabiendo que fue nuestra

Dejarlo así
llamarla
para que acabe con todo

quedarnos en silencio

poner nuestros cuerpos en orden
y volver a empezar

en el borde filoso del acantilado.


*


¿Porque los hombres necesitan hablar?

Un hombre tras una pecera
habla y habla

Y una muchacha se sienta, distante
observando el movimiento de los peces

El hombre sigue
con su cerveza
                          y su musculo verbal
                          y su emoción.


La muchacha tan solo observa
aquella calma absurda en el fluir de las aletas

El le ofrece un cigarro y ella lo acepta

El movimiento del humo
le recuerda a los peces
presos en aquel tanque de oxigeno.

El hombre intenta caminar despacio
quitarle las arrugas a su franela
conversar sobre una montaña o un poema

Aferrarse a cualquier lugar
que logre contener
el silencio.

Algunas sombras los persiguen.

Un rayo de luz les quema las pupilas.

Sin ojos
logran mirarse.

Nunca hubo mejor conversación.


*


El mar sin orilla

Aun recuerdo tus pies
sobre la ceniza de un lenguaje que nunca comprendí
pobres los seres que han mutilado sus lenguas en el olor del mar
Agustín Guambo


Sentada en un mar sin orilla

Había ahogado con sal
todo el delirio que guardaba para la noche

Mi cuerpo ausente pedía a gritos
cualquier otra sombra

Las piñas coladas
hacían su credo entre mis huesos
buscando el instante
en donde el lenguaje
haría ceniza
tu boca

Taladraban en mi mente
los lugares comunes

Vivir sin él
     Comprender la lujuria a momentos
                                         No tener miedo a la locura

La húmeda arena
tomaba la forma de un payaso

un actor capaz de hacer lo que sea

Un mar que amenazaba con ser otra mascara

No sabias reírte de mi cobardía
Bajabas tu traje de baño
de a poco
dispuesto a la desnudez en medio de la noche

Pretendías anestesiar los rostros que iban muriendo
hundidos en su propia eternidad

Me incitabas a una estúpida imitación
Un juego de espejos

Y tu desnudez se volvía cada vez mas ridícula

Tuve miedo y vergüenza

Accedí a bañarme
con un short una camisa un gorro que el mar luego se llevo

Cuando ya no me importaba nada más
mi cuerpo azul se unió al agua
ocupando el mismo transito que los peces

Y tu nadabas hacia el fondo
sin miedo a la noche
o a las tiburones que aletargados en nuestra memoria
nos mordían ya las piernas

Luego volviste
medio ebrio
arrastrando tu sombra
queriendo hacer del tiempo
una semilla en las manos del diablo

pero ya era tarde

Habías mutilado nuestro amor
con un par de palabras
y un traje de baño prestado


Me picaba el cuerpo

Mas tarde te daría fiebre alta

Y yo te abrazaría con cariño
hasta quedarnos dormidos.


*


El público

Es lo mismo:

La ausencia siempre te lleva a la caída

Corres
por el mismo camino empedrado

Los hombres te saludan con las manos mojadas

Después de una larga aprobación
hay muchas formas de complacerte ante el espejo

Pero en el silencio
del vidrio
nada importa

Todo vuelve

Decides ocupar un puesto en el féretro

Lanzarte al agua helada
esperando congelarte
ante el aplauso del público

Escondes tu cuerpo
como quien esconde algo bajo su almohada
porque sabe que es peligroso

Y nadie asume

lo obvio.


*


La paz interior

Cada persona parece levitar
sobre un suelo volcánico
completamente desnuda

¿El verdadero lujo?


El sosiego
que reciben

los rincones.


*


Mi alma tan idiota

Se acerca la filosofía a nuestro cuello

Los dos a oscuras
en posición vertical a la luz
                                                    dormimos sobre sabanas blancas
                                              como si la noche terminara dentro de nosotros mismos.

Una emanación parasitaria

Dos cuerpos pasivos
que se necesitan
pero contener el silencio.

     Se debe a que padecemos de una infinita pereza
     por eso nos concentramos en callar el canto.

Ya el silencio dejo de vernos
                          Se ha vuelto ciego
Abatido por las voces
asume nuestras palabras como monstruos medievales
Derivaciones de una noche borrosa
que fue extraña           porque no pudo ser intima

ajustada como un guante
a nuestro muñón de alma
(citando a Andrade)

Estamos juntos
la cama
Es grande         demasiado grande

Lo sabemos.

El espacio vacío apremia algún calor

Tus piernas sobre las mías
sin rodeo
con un descaro infinito
tan cálidas
que se derriten
encima

y zumban con todo su poder
en mi alma

tan idiota.


*

Pequeña oración al dios azul de la poesía

He descubierto que en el poema siempre hay algo de futuro
un incierto acuerdo con el presente que aun no sucede

Le he dicho al lenguaje:

Deja
en paz
mi vida

Oración

Ficción enternece mi desidia
Ficción turbia ficción apiádate de mi soledad
de mi indomable soledad
de las ganas que tengo de no ensuciar lo rojo

Esa llama rojita que late dentro de mí

Ficción hazme tuya
como yo te hice mía
No me dejes ir
Venga en mi tu reino
Ficción apiádate de mi

Quiero escribir un poema de algo que yo llamo amor

Las luciérnagas van a morir a la luz

Es así como mueren
Suicidas y torpes

El amor es una luciérnaga

El amor no puede ser eso

No el amor en definitiva no es una luciérnaga

El amor es un cuervo

El amor se come a los muertos
y es grande y viril
Y da miedo

El amor es un pájaro
El pájaro mas importante

El amor no es un pájaro azul
Bukowski estaba equivocado

Otra vez me auto saboteo

E s t o y

b i e n

No ves que estoy bien dios azul
que estaba tratando de hacerlo bien

Dios
Pequeño dios azul

Estaba oyendo suaves trompetas en los lugares donde había música
Sí ahora sí las oigo
No estoy confundiéndolo todo

Mis oídos oyen la música donde existe la música

Aquí
hay
música

Tararean en mi oído una canción interminable

Pero sigo reclamando lugares que me corresponden
como ataúdes

Hablando en torno de abstracciones y ausencias

Me gusta sufrir con las palabras
es la verdad

Tal vez no he leído demasiado a Rimbaud
pero entiendo la marca de quien ha querido
transformar su vida en poema

Y ha terminado haciendo del poema la vida misma
Sin siquiera darse cuenta

Por favor no lo hagas
por lo que más quieras

NO LO HAGAS

Déjame ser feliz en el poema dios azul

Solo se escribir de ausencias
de lugares a los que vuelvo para sangrar

Porque la poesía es un puño

Y el amor

El amor es una bestia de miel
que se derrite en mi lengua

El amor prepara un combate

Quiero
combatir
con valentía

Guerrera de trenzas largas
Guerrera post moderna que compite contra su propia voz

Con la sonrisa estoica de quien sabe que ganara
Guerrera que ilumina en la penumbra la cara del oponente

Yo quiero que el poema sea esa sonrisa
esa absurda simpatía por el peligro

Yo quiero que el poema
Sea el blanco de mis ojos abiertos
como lámparas de neón
en el ring

Las voces del público
diciendo entre murmullos
que seré la ganadora

sin siquiera haber comenzado a pelear

Yo quiero que el poema sea eso
algo que muera
iluminándolo todo

o algo que nunca muera


Yo quiero que el amor se convierte en este poema.



Pamela Rahn Sánchez (Caracas, 1994). Realizadora Cinematográfica mención Guión. Creadora del fanzine BIPOLAR. Autora del libro El peligro de encender la luz (2016) y la plaquette Flores muertas en jarrones sin agua (2017). Sus poemas han sido publicados en diversas revistas web. Forma parte de antologías como Cosmoanónimos (Editorial El Dispensario, 2015) y “Amanecimos sobre la palabra” (Team Poetero Ediciones, 2017).

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